Causalidad y sincronización

Introducción

La percepción humana a menudo se enfrenta a un misterio: la experiencia de sincronicidad. Estas coincidencias aparentemente improbables, donde dos o más eventos, que no están causalmente relacionados, parecen estar conectados de manera significativa, han fascinado a filósofos, psicólogos y espirituales durante siglos. Este informe se adentra en la compleja relación entre la causalidad, la sincronía y la interpretación humana. Exploraremos la naturaleza de la sincronía como coincidencias acausales, diferenciándola de la causalidad lineal que tanto bien conocemos.

Nuestro objetivo principal es desentrañar los mecanismos subyacentes que dan lugar a estas experiencias. Inicialmente, examinaremos la influencia de la subjetividad y la interpretación humana en la forma en que percibimos y damos significado a las coincidencias. La forma en que una persona valora, espera o se siente en un momento dado puede afectar directamente a la probabilidad de que note y asigne importancia a una coincidencia.

Además, analizaremos la intrincada relación entre los estados psíquicos y la percepción de la sincronía. Investigaremos si alteraciones en la conciencia, como la meditación, la creatividad o el estrés, pueden aumentar la sensibilidad a las coincidencias aparentemente significativas.

El informe también abordará una exploración de la causalidad tradicional versus la acausalidad. Tradicionalmente, la causalidad se basa en relaciones de causa y efecto donde una acción provoca una reacción. Sin embargo, la sincronía desafía este modelo, sugiriendo la existencia de conexiones que trascienden la lógica causal.

Finalmente, consideraremos el papel, aunque limitado, de la estadística y la probabilidad en el análisis de coincidencias. Si bien la sincronía parece desafiar la probabilidad, es crucial entender los principios estadísticos, como la ley de los grandes números y la aparente falsabilidad de las coincidencias, para evaluar de forma crítica las afirmaciones relacionadas con la sincronía. Al final de este informe, los lectores podrán comprender mejor el debate en torno a la sincronía, su potencial relación con la conciencia humana, y los enfoques más racionales para abordar y estudiar este fenómeno intrigante.

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El concepto de sincronicidad como coincidencias acausales.

El concepto de sincronicidad, tal como fue articulado por Carl Gustav Jung, representa una exploración radicalmente diferente de la causalidad, proponiendo que ciertos eventos, aparentemente sin conexión causal, pueden estar intrínsecamente relacionados a través de un significado compartido y subjetivo. En su núcleo, la sincronicidad no niega la existencia de relaciones causales, sino que argumenta que el universo puede contener patrones y conexiones que van más allá de nuestra capacidad racional de comprenderlas. Se trata de la percepción de una coincidencia significativa, no simplemente un evento fortuito, donde la ocurrencia de dos o más fenómenos, independientemente de su distancia y de la influencia de agentes externos, parecen ser simultáneas y relacionadas de forma que desafían la lógica causal tradicional. Jung observó que estas coincidencias no son producto del azar; en cambio, consideraba que se trataban de manifestaciones de una "psique universal" que se alineaba con el estado de conciencia de un individuo, respondiendo a sus pensamientos y intenciones.

Para entender plenamente el concepto, es crucial desglosar sus componentes clave:

  • No Causalidad: La premisa fundamental de la sincronicidad es que las conexiones entre los eventos no se basan en causa y efecto. No existe una causalidad lineal que explique la aparición de un evento en relación con otro. Por ejemplo, pensar en un número específico, investigar ese número en una base de datos, y encontrar una información relevante al mismo tiempo (con el significado de dicha información no siendo causalmente relacionado con el pensamiento inicial) es un ejemplo clásico de una experiencia sincrónica.

  • Significado Subjetivo: El aspecto central de la sincronicidad reside en el significado que la persona experimentando la coincidencia atribuye a la misma. La misma coincidencia puede ser percibida como casualidad por un observador, pero puede ser interpretada como un mensaje o una señal para el individuo que la experimenta. Este proceso de interpretación está inmerso en el inconsciente y en la psique personal, y es el factor determinante de si la experiencia se considera sincrónica o simplemente una casualidad.

  • Interconexión Cósmica: Jung y otros proponentes de la sincronicidad sugieren que el universo está operado por un orden subyacente, una “psique universal”, que conecta los eventos. Esta no es una fuerza sobrenatural en el sentido religioso, sino más bien un patrón inherente a la realidad que se manifiesta en la coincidencias que consideramos inexplicables. Se ha realizado intentos de aplicar principios de la mecánica cuántica, particularmente la idea de partículas entrelazadas, para explicar la posibilidad de estas conexiones acausales. El teorema de Bell, demostrado que desafía la noción de localidad en la mecánica cuántica, se menciona a menudo para respaldar la idea de que existe una conectividad fundamental entre objetos distantes.

  • Influencia Cultural y Mediática: El concepto de la sincronicidad ha trascendido el ámbito de la psicología analítica y ha permeado la cultura popular. Obras como "Las Nueve Revelaciones" de James Redfield y "El Alquimista" de Paulo Coelho exploran la idea de coincidencias significativas como guías espirituales, mientras que la "Ley de Atracción" populariza la noción de que pensar en algo con intensidad puede atraerlo a la realidad (aunque a menudo sin una comprensión profunda de la naturaleza de la sincronicidad). Incluso la película "The Secret" se inspira en este concepto. Estas representaciones mediáticas, a su vez, han contribuido a la popularización y, a veces, la simplificación del concepto de sincronicidad, y han reforzado su asociación con la conciencia, el destino y la posibilidad de influir en el universo a través de nuestros pensamientos y acciones.

En resumen, la sincronicidad no es simplemente una coincidencia aislada; es una potencial manifestación de una conexión más profunda, un enlace entre la mente del individuo y el orden subyacente del universo. Es una invitación a cuestionar nuestra comprensión tradicional de la causalidad y a explorar la posibilidad de que la realidad sea más compleja y conectada de lo que inicialmente percibimos. La aceptación o rechazo de la sincronicidad, en última instancia, depende del marco de referencia adoptado, y se ha convertido en un tema de debate continuo para científicos, psicólogos y creyentes.

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La influencia de la subjetividad y la interpretación humana en la experiencia.

La influencia de la subjetividad y la interpretación humana en la experiencia constituye el núcleo central del concepto de sincronicidad tal como lo articuló Carl Gustav Jung. No se trata, esencialmente, de un fenómeno objetivo medible, sino de la construcción activa de significado por parte del individuo, basada en su estado mental, emocional y contextual en el momento de la experiencia. El artículo, dentro del marco de análisis de 'Causalidad y sincronización', subraya que la sincronicidad emerge cuando una persona, al percibir una coincidencia aparentemente inusual entre dos o más eventos, le infunde un significado personal que trasciende la mera casualidad. Esta interpretación, lejos de ser un mero añadido, es determinante para que la experiencia se considere sincrónica. Como lo explicaba Jung, la sincronicidad no es algo que "sucede" de forma independiente; es algo que el individuo percibe y valora como significativo.

La Subjetividad como Motor de la Sincronicidad:

La base de la sincronicidad reside en la capacidad humana de buscar patrones y conexiones, incluso donde no existen relaciones causales lógicas. La mente tiende a organizar la información de manera que resulte coherente y significativa, lo que a veces lleva a la percepción de coincidencias que parecen más allá de lo aleatorio. Podemos considerar la sincronicidad como un efecto cognitivo, impulsado por nuestra necesidad inherente de encontrar orden y propósito en el mundo. La interpretación subjetiva actúa como un filtro, seleccionando y enfatizando ciertos aspectos de la experiencia, dándoles un valor simbólico y personal.

Categorización de la Experiencia Sincrónica desde la Perspectiva de la Subjetividad:

Para comprender mejor el papel de la subjetividad, el artículo propone categorizar la experiencia sincrónica en tres tipos principales:

  • Pensamiento y Elementos Externos: En este caso, la sincronicidad surge de la coincidencia entre un pensamiento, una emoción o un deseo y un evento externo. Por ejemplo, pensar en un antiguo amigo y, al mismo tiempo, recibir una llamada de ese amigo. La importancia radica en la conexión emocional y el modo en que el individuo interpreta este evento.
  • Estado Psíquico y Percepción: La sincronicidad también puede manifestarse cuando existe una concordancia entre un estado psíquico (como la ansiedad, el estrés o la inspiración) y un evento externo que parece validar o guiar ese estado. Esta correlación, a menudo interpretada como una prueba de que el individuo está en el camino correcto, refuerza la experiencia.
  • Pensamiento y un Suceso Futuro (o una predicción): Este tipo de coincidencia puede ser particularmente impactante, ya que implica una sensación de anticipación, como pensar en un evento futuro inminente y verlo materializarse de forma inesperada. La naturaleza profética de estas sincronías alimenta la creencia en el poder del subconsciente y la capacidad de influir en el devenir.

El Rol de la Interpretación y el Contexto:

Es crucial notar que la interpretación de una coincidencia es altamente dependiente del contexto personal del individuo. Lo que una persona considera una sincronicidad, otra puede verlo simplemente como una casualidad. El conocimiento previo, las creencias, las experiencias pasadas, y las emociones en juego, contribuyen a moldear la interpretación. Además, la sincronicidad, en sí misma, no es una intervención externa; es la forma en que el individuo integra la coincidencia en su realidad personal y lo que hace de ella una experiencia significativa. En resumen, la sincronicidad es una creación mental, donde la subjetividad se convierte en el agente principal en la experiencia de la continuidad y el significado en la vida.

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La relación entre estados psíquicos y la percepción de la sincronía.

La relación entre estados psíquicos y la percepción de la sincronía constituye el núcleo controvertido y fascinante del análisis de causalidad y sincronización. En esencia, la teoría propuesta por Jung y explorada en el contexto de este informe, desafía la visión reduccionista de la ciencia tradicional, que se centra exclusivamente en establecer conexiones causales lineales. En lugar de buscar una relación causal directa, la sincronía implica la experiencia de eventos que parecen estar conectados por un significado subjetivo, una resonancia simbólica que trasciende la simple probabilidad estadística. La clave para entender este fenómeno reside en la comprensión de que la mente humana no es un receptor pasivo de información, sino un agente activo que selecciona, interpreta y organiza la realidad. La percepción de la sincronía no es, por lo tanto, una anomalía, sino una manifestación de la capacidad de la mente para detectar patrones no lineales y conectar ideas aparentemente desconectadas.

Estados Psíquicos y la Percepción de Significado

El concepto central de Jung es que los estados psíquicos, que incluyen sueños, intuiciones, estados emocionales intensos y niveles de conciencia alterados, influyen en la forma en que interpretamos la realidad. Cuando una persona experimenta un estado psíquico particular – por ejemplo, un estado de ansiedad, búsqueda de sentido, o contemplación profunda – su mente se vuelve más receptiva a ciertos patrones y símbolos, y menos enfocada en las restricciones de la causalidad lógica. Es como si la mente creara un “filtro” que pre-selecciona la información, resaltando aquellos elementos que son coherentes con su estado emocional o cognitivo. En otras palabras, nuestra propia condición interna moldea nuestra percepción de lo externo. El famoso caso del pez (en el informe, el pez, el ticket, el pez de abril, y el pez muerto en el lago) ejemplifica este punto notablemente. La intensa búsqueda de Jung de significado, su estado de ánimo y el estado de preparación psíquica que estaba experimentando al momento de la coincidencia, influyeron profundamente en su percepción de la aparición del pez, que, de otro modo, habría sido una casualidad.

La Influencia de Schopenhauer y la Intentionalidad Aparente

Para comprender mejor este fenómeno, es crucial considerar la influencia de Schopenhauer, particularmente su idea de “intentionalidad aparente en el destino del individuo”. Schopenhauer argumentaba que el mundo no es inherentemente significativo, sino que la mente humana tiende a ver patrones e intenciones donde no existen, impone una narrativa y un propósito al azar. Al aplicar este concepto a la sincronía, se puede entender que la mente no está simplemente recibiendo información, sino que está “creando” significado. El individuo, con su propio estado psíquico, está, de forma inconsciente, programando su mente para reconocer patrones significativos, que luego se manifiestan como eventos coincidentes. El informe señala, correctamente, que esta “intentionalidad aparente” es fundamental para entender cómo la mente puede interpretar coincidencias como eventos significativos.

Más allá de la Probabilidad Estadística

El informe critica la visión científica tradicional porque ésta considera la sincronía simplemente una cuestión de probabilidad estadística. Si bien es cierto que la probabilidad juega un papel en eventos coincidentes, simplificar la sincronía como una simple coincidencia estadística ignora la potente influencia de la mente humana. La sincronía no es una anomalía estadística, sino una evidencia de que la mente puede ir más allá de las limitaciones de la causalidad lineal y que puede acceder a un nivel de realidad que no es capturado por las leyes físicas tradicionales. La sincronía es, en esencia, una forma de inteligencia no lineal.

Metodos Exploratorios:

  • I Ching
  • Geomancia
  • Experimentación Astrológica

En resumen, la relación entre estados psíquicos y la percepción de la sincronía es un principio complejo y fundamental, que requiere de una exploración más profunda y que desafía las asunciones centrales de la ciencia tradicional. La mente humana no es sólo un receptor pasivo de información, sino un factor activo que influye en la forma en que experimentamos y comprendemos el mundo.

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Exploración de la causalidad tradicional versus la acausalidad.

Exploración de la causalidad tradicional versus la acausalidad

La piedra angular de nuestra comprensión del mundo ha sido, históricamente, la causalidad: la idea de que cada evento tiene una causa precedente que lo determina. Desde el principio del pensamiento humano, hemos buscado patrones y relaciones causa-efecto para predecir el futuro, explicar el pasado y, en última instancia, darle sentido a la existencia. Este modelo causal, arraigado en la lógica y el empirismo, asume una linealidad en el tiempo y un determinismo, donde el presente es el resultado inevitable de una serie de eventos anteriores. Sin embargo, el informe sobre ‘Causalidad y sincronización’ explora la existencia de fenómenos que desafían este modelo, presentando la noción de la sincronicidad – la coincidencia de eventos aparentemente no relacionados pero significativamente conectados a través de un sentido de significado subjetivo.

La causalidad tradicional se basa en la búsqueda de las condiciones necesarias y suficientes para que un evento ocurra. Se centra en identificar los mecanismos físicos, químicos o biológicos que explican la relación entre causa y efecto. Pero la sincronicidad, como la concibe Jung, implica algo más profundo: la presencia de un patrón significativo que emerge de la intersección de una experiencia interna (psíquica) con un evento externo. No se trata de que un evento cause otro en un sentido causal lineal, sino de que ambos están interconectados a través de un nivel de significado que va más allá de la mera correlación estadística. Esto requiere una suspensión de la certeza causal, permitiendo la posibilidad de que eventos aparentemente aleatorios puedan tener un significado compartido.

La clave del desafío para la comprensión de la sincronicidad radica en su naturaleza no-lineal. En lugar de buscar una cadena de causas, la sincronicidad sugiere que dos o más eventos pueden estar simultáneamente influenciados por el mismo estado psíquico, creando una resonancia que se manifiesta como una coincidencia significativa. Jung argumentaba que esta resonancia era impulsada por el inconsciente colectivo, un reservorio de experiencias arquetípicas compartidas por toda la humanidad.

Este contraste se ilustra claramente en la distinción entre la búsqueda científica de correlaciones estadísticas y la experiencia subjetiva de la sincronicidad. La ciencia busca patrones de alta frecuencia que puedan ser probados y replicados. La sincronicidad, por el contrario, se basa en la percepción de un significado único e individual, que puede ser difícil de cuantificar o validar de manera objetiva. El I Ching, por ejemplo, ofrece un sistema de interpretación basado en la intuición y el simbolismo, en lugar de la simple correlación de eventos.

La exploración de la sincronicidad, por lo tanto, nos obliga a replantear nuestra comprensión de la realidad. No se trata de aceptar que la causalidad es una ilusión, sino de reconocer que nuestra percepción del mundo está moldeada por nuestra propia experiencia subjetiva y que, en ciertos casos, pueden existir conexiones que no pueden ser explicadas simplemente por la lógica causal. El trabajo con Wolfgang Pauli, en particular, fue fundamental para construir un marco conceptual que integraba la psique humana con la física. Al considerar la mente y la materia como puntos de encuentro, se abría la puerta a la posibilidad de que la consciencia humana pudiera influir, de alguna manera, en los eventos del mundo físico, una idea que va más allá de la causalidad tradicional.

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El papel de la estadística y la probabilidad en el análisis de coincidencias.

El papel de la estadística y la probabilidad en el análisis de coincidencias, dentro del marco del informe sobre causalidad y sincronización, es fundamental para desmitificar la noción de una conexión acausal y proporcionar un enfoque riguroso para evaluar eventos que parecen, a simple vista, estar intrínsecamente relacionados. La base de este análisis reside en la comprensión de que la percepción de una sincronía, de una "coincidencia significativa," se construye a menudo sobre una base de alta probabilidad de eventos aleatorios. Es decir, la mayoría de los eventos ocurren de forma independiente, pero cuando se identifican patrones subyacentes, la percepción de la coincidencia se intensifica. La estadística, en este contexto, nos ofrece las herramientas para cuantificar la significancia de estas coincidencias y distinguirlas de casualidades puras.

Evaluación de la Probabilidad y la Reducción del Tamaño de la Muestra:

El primer paso esencial en este análisis es la evaluación de la probabilidad de que una coincidencia ocurra simplemente por azar. Dado que existe una gran variedad de eventos que pueden ocurrir simultáneamente, la probabilidad de que dos de ellos ocurran exactamente al mismo tiempo es inmensamente alta. Para evaluar si una coincidencia es notablemente baja en probabilidad, necesitamos definir una medida de esta probabilidad y luego ver si la observamos. Básicamente, buscamos si la probabilidad observada se desvía significativamente de la probabilidad esperada bajo la hipótesis de independencia.

Para cuantificar esto, recurrimos a conceptos como la fuerza de la relación. Esta medida se define típicamente como la diferencia entre las probabilidades de que dos eventos ocurran dado que el otro evento ha ocurrido (probabilidad condicional) y la probabilidad de que ocurran dado que el otro no ha ocurrido (probabilidad condicional inversa) – denotada como P(B|A) y P(B|Ā) respectivamente. Si P(B|A) > P(B|Ā), entonces la coincidencia ha reducido significativamente el tamaño de la muestra de posibilidades. Formalmente, esto se resume en la idea de que la probabilidad, bajo la condición de que A ha ocurrido, es menor que la probabilidad de que B ocurra, dado que A no ha ocurrido. Esto no implica causalidad, sino simplemente que la observación de A reduce la probabilidad de observar B.

Utilización de la Estadística para la Evaluación:

Para hacerlo de forma más rigurosa, se emplean diversos métodos estadísticos. Uno de los enfoques clave es el uso de pruebas de hipótesis. Se formula una hipótesis nula: que los dos eventos son independientes (es decir, el evento A no influye en la probabilidad de que ocurra el evento B). Se realiza una prueba estadística para ver si existe suficiente evidencia para rechazar esta hipótesis. Si los datos sugieren que la probabilidad de B es significativamente menor dado A, la hipótesis nula se rechaza, lo que proporciona evidencia para presuponer que la coincidencia es más que una simple casualidad.

Además, se aprovechan las técnicas de análisis de regresión. Aunque la regresión no prueba causalidad, puede revelar si existe una correlación significativa entre los dos eventos. Una correlación positiva y significativa en una muestra de datos puede ser interpretada como evidencia de que A y B están relacionados, aunque no necesariamente que A causa B.

Consideraciones adicionales y limitaciones:

Es crucial reconocer que la estadística solo proporciona una evaluación de la probabilidad. No prueba causalidad. Incluso si se encuentra que la coincidencia es estadísticamente significativa, esto no significa que A cause B o viceversa. Puede haber un tercer factor no medido que esté influenciando ambos eventos (un “factor condicionante”), o la coincidencia puede ser simplemente una ilusión estadística, especialmente si el tamaño de la muestra es pequeño.

La interpretación de las coincidencias también está influenciada por la percepción subjetiva y el sesgo de confirmación. Una vez que alguien identifica una coincidencia como significativa, es más propenso a buscar y recordar evidencia que la respalde, mientras que ignora la evidencia que la contradice.

En resumen, la estadística y la probabilidad proporcionan un marco riguroso para evaluar la significancia de las coincidencias. Permiten cuantificar la probabilidad de que una coincidencia ocurra por casualidad, identificar patrones, pero siempre con la cautela de recordar que la significación estadística no implica necesariamente causalidad. El análisis estadístico sirve como un punto de partida para la exploración, no como una prueba definitiva de una relación acausal. La integración de estos análisis con una profunda comprensión de las limitaciones estadísticas y de los posibles sesgos cognitivos es clave para una comprensión completa de la cuestión de la causalidad y la sincronización.

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Conclusión

Conclusión del Informe sobre Causalidad y Sincronización

En resumen, el presente informe ha explorado la compleja interrelación entre la causalidad y la percepción de “sincronización”, desglosando la naturaleza multifacética de este fenómeno que ha intrigado a individuos y estudiosos durante décadas. Hemos argumentado que la “sincronización” no es, en su esencia, una propiedad intrínseca del universo, sino más bien un producto de la interacción dinámica entre la mente humana y la realidad que experimenta. La conclusión más crucial que emerge de este análisis es que la experiencia de “sincronización” se define fundamentalmente por la interpretación subjetiva individual, moldeada por el estado mental, las expectativas, las necesidades psicológicas y la búsqueda de significado propia.

La Causalidad Como Marco, La Subjetividad Como Constructor:

Si bien la búsqueda de patrones y conexiones es un rasgo inherente al comportamiento cognitivo humano, es imperativo reconocer que la causalidad tradicional, basada en relaciones de causa y efecto demostrables, no siempre se aplica al ámbito de la experiencia de “sincronización”. La verdadera clave reside en entender cómo la mente humana, en su afán de encontrar orden y propósito, puede transformar eventos aparentemente aleatorios en experiencias significativas. La causalidad proporciona el marco, pero la subjetividad es la fuerza que da forma a esta percepción.

Principales Puntos Adquiridos:

Para consolidar nuestra comprensión, podemos resumir los hallazgos clave del informe de la siguiente manera:

  • La Naturaleza Constructiva de la Sincronización: La “sincronización” es un fenómeno psicológico, no físico. Es la construcción consciente o inconsciente de significado por parte del individuo.
  • El Rol Crucial de la Subjetividad: La interpretación, la emoción y el contexto son factores determinantes para la percepción de una experiencia como “sincronización”. El mismo evento, percibido desde diferentes perspectivas, puede ser interpretado como casualidad o como un acto significativo.
  • Tipos de Experiencia Sincrónica: Hemos identificado tres categorías principales de experiencia: (1) Coincidencia pensamiento/externo, (2) Coincidencia estado psíquico/externo, y (3) (a completarse por decisión del autor), señalando la necesidad de una investigación más profunda sobre las formas específicas en las que estos procesos interactúan.
  • Limitaciones del Enfoque Causal: Parafraseando a Jung, el intento de explicar la sincronización a través de mecanismos puramente causales es inherentemente limitante. La realidad, al menos en lo que respecta a la experiencia humana, es más compleja y, en última instancia, más influenciada por el cerebro y su capacidad para buscar y crear significado.

Direcciones para Futuras Investigaciones:

El presente informe ha abierto camino a nuevas líneas de investigación. Es necesario un futuro análisis que se centre en:

  • Mecanismos Neurocientíficos: Explorar el papel de redes neuronales, la atención, y la memoria en la experiencia de la “sincronización”.
  • Estudios Etnográficos: Investigar cómo diferentes culturas interpretan y dan valor a este fenómeno.
  • Diseño de Experimentos Controlados: Desarrollar protocolos rigurosos para investigar la influencia de factores como el estado de ánimo, las expectativas y el contexto ambiental en la percepción de la “sincronización”.

En conclusión, la “causalidad y sincronización” no representan necesariamente dos dominios mutuamente excluyentes, sino más bien dimensiones interconectadas de la experiencia humana. Al reconocer la importancia de la subjetividad y adoptar un enfoque que abrace la complejidad de la mente humana, podemos comenzar a descifrar los misterios que rodean este fascinante fenómeno y su profundo impacto en nuestras vidas.

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